Precalienta el horno a 200 °C y cubre una bandeja con papel para hornear. Mezcla la harina de arroz, el polvo de hornear y la sal en un recipiente amplio.
Añade el queso rallado, la mantequilla tibia y los huevos. Incorpora la leche poco a poco hasta obtener una masa suave, compacta y apenas pegajosa, que no se escurra.
Cubre la masa y déjala reposar 10 minutos a temperatura ambiente. Después del reposo debe poder moldearse; si sigue demasiado húmeda, agrega harina de arroz de una cucharada a la vez.
Divide la masa en 10 porciones iguales y forma piezas ovaladas de unos 7 cm de largo. Colócalas en la bandeja con espacio entre ellas y aplánalas ligeramente con la palma.
Hornea durante 18 a 22 minutos, hasta que los panes estén firmes, ligeramente inflados y dorados en la superficie y en la base.
Retira la bandeja y deja reposar los panes 5 minutos antes de servirlos. Ese reposo permite que la miga termine de asentarse sin perder su textura tierna.