Precalienta el horno a 180 °C y forra una bandeja con papel de hornear. Mezcla la harina de arroz, el polvo de hornear, el azúcar y la sal en un recipiente amplio para distribuir bien los impulsores.
Desmenuza la cuajada sobre los ingredientes secos y añade la mantequilla tibia y los huevos. Mezcla hasta obtener una preparación húmeda y granulosa, sin amasar en exceso.
Incorpora la leche poco a poco hasta que la mezcla se una al presionarla y pueda formarse sin desmoronarse. Detente cuando la masa esté suave, pero no pegajosa.
Cubre la masa y déjala reposar 15 minutos a temperatura ambiente. Este tiempo permite que la harina de arroz absorba parte de la humedad y facilita el formado.
Divide la masa en 12 porciones de aproximadamente 65 g y forma óvalos ligeramente gruesos. Colócalos en la bandeja con separación entre ellos y aplánalos apenas con la palma.
Hornea durante 22 a 28 minutos, hasta que la superficie se vea seca y la base esté dorada clara. No esperes a que se oscurezcan demasiado, porque el interior puede perder humedad.
Deja los panes 5 minutos en la bandeja y pásalos a una rejilla. Sírvelos tibios, cuando la miga se haya asentado pero todavía conserve su suavidad.