Pesa todos los ingredientes y deja la mantequilla y los huevos a temperatura ambiente. Forra o prepara tres moldes de aproximadamente 12 cm de diámetro y 10 cm de alto.
Disuelve la levadura fresca en la leche tibia con una cucharadita del azúcar y deja reposar 5 minutos, hasta que aparezca una ligera espuma. Si usas levadura seca instantánea, mézclala directamente con la harina.
Mezcla la harina, el azúcar restante y la sal. Añade los huevos, la leche con levadura, la esencia de azahar y la vainilla. Incorpora la mantequilla blanda y amasa hasta obtener una masa lisa, elástica y ligeramente pegajosa.
Forma una bola, colócala en un bol ligeramente engrasado y cúbrela. Déjala levar en un lugar tibio durante 90 minutos, o hasta que casi duplique su volumen.
Desgasifica suavemente la masa, extiéndela con las manos y reparte las nueces y los arándanos. Dobla y amasa solo lo necesario para distribuirlos sin romper la masa.
Divide la masa en tres porciones iguales, bolea cada una y colócala en su molde. La masa debe ocupar aproximadamente la mitad del molde.
Cubre los moldes y deja levar entre 45 y 60 minutos, hasta que la masa haya crecido casi al doble y una huella ligera vuelva lentamente.
Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Haz una cruz superficial en cada pan y píntalos con la leche reservada, sin presionar la masa.
Hornea los tres panes durante 35 a 45 minutos, hasta que estén dorados y una brocheta salga sin masa húmeda. Si la superficie se dora demasiado rápido, cúbrela flojamente con papel de aluminio.
Deja reposar los panes 10 minutos en los moldes y después pásalos a una rejilla. Espera al menos 1 hora antes de cortarlos para que la miga termine de asentarse.