Mezcla el psyllium con 470 ml de agua tibia y déjalo reposar 8 minutos, hasta que espese y tenga una textura gelatinosa. Reserva los 30 ml restantes para ajustar la masa si hace falta.
Combina en un bol grande la harina de arroz integral, la levadura seca, el azúcar y la sal. Distribuye bien la sal y la levadura para que no queden concentradas en un solo punto.
Añade el gel de psyllium, el aceite de oliva y mezcla con una espátula durante 3 a 4 minutos, hasta obtener una preparación húmeda, espesa y pegajosa, sin zonas secas. Agrega parte del agua reservada solo si la harina todavía se ve suelta o cuesta integrar.
Cubre el bol y deja reposar la masa 60 minutos en un lugar tibio y sin corrientes de aire. Estará lista cuando se vea inflada y presente pequeñas burbujas, aunque no necesariamente duplique su volumen.
Forra una bandeja con papel de horno y vierte la masa encima. Con las manos húmedas o una espátula mojada, forma una hogaza redonda de unos 20 cm de diámetro, alisando la superficie sin añadir harina.
Cubre la hogaza y déjala reposar 30 minutos más. Mientras tanto, precalienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo y coloca una bandeja pequeña en la base para crear vapor.
Haz dos o tres cortes superficiales en la parte superior, vierte una taza de agua caliente en la bandeja inferior y hornea a 220 °C durante 15 minutos. Retira con cuidado la bandeja de agua, baja la temperatura a 200 °C y continúa horneando 30 minutos, hasta que la corteza esté dorada y firme.
Pasa el pan a una rejilla y déjalo enfriar por completo, aproximadamente 60 minutos. La miga terminará de asentarse durante el enfriado y entonces podrás cortarlo sin que se apelmace.