Mezcla el agua tibia del prefermento con la levadura fresca y la panela o el azúcar. Incorpora la harina de fuerza hasta obtener una pasta espesa, cúbrela y déjala reposar a temperatura ambiente durante 20 minutos, hasta que se vea inflada y con burbujas.
Pon la harina integral en un bol amplio y añade la sal en un lado. Incorpora el prefermento, el aceite y 250 ml de agua tibia. Mezcla y agrega el agua reservada poco a poco hasta obtener una masa blanda, húmeda y ligeramente pegajosa.
Amasa a mano durante 10 a 12 minutos o con gancho a velocidad baja y media durante 8 a 10 minutos. La masa debe estirarse sin romperse enseguida y despegarse parcialmente de las paredes, aunque permanezca un poco adherida al fondo.
Forma una bola, colócala en un bol ligeramente engrasado y cúbrela. Déjala reposar en un lugar tibio durante 60 a 75 minutos, hasta que aumente claramente de volumen.
Desgasifica la masa con suavidad sobre la mesa apenas enharinada. Extiéndela en un rectángulo, enrolla desde el lado largo y sella la unión pellizcando la masa. Colócala con el cierre hacia abajo en un molde de 25 x 11 x 7 cm, previamente engrasado o forrado.
Cubre el molde y deja reposar la masa entre 60 y 90 minutos, según la temperatura ambiente. Estará lista cuando llegue cerca del borde y la huella de un dedo vuelva lentamente sin desaparecer de inmediato.
Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo. Humedece apenas la superficie del pan con agua y espolvorea las semillas de lino, presionándolas suavemente para que se adhieran.
Hornea durante 35 a 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y firme. Si se tuesta demasiado pronto, cúbrela sin apretar con papel de aluminio durante la parte final de la cocción.
Saca el pan del molde y déjalo enfriar sobre una rejilla durante al menos 2 horas. Cuando el centro esté frío, córtalo con un cuchillo de sierra para obtener rebanadas limpias sin aplastar la miga.