Precalienta el horno a 175 °C. Engrasa y enharina un molde rectangular de 22 x 11 cm, o cúbrelo con papel de hornear dejando bordes que ayuden a desmoldar.
Bate la mantequilla blanda con el azúcar durante 3 minutos, hasta que se vea más pálida y cremosa. No uses mantequilla derretida, porque no retendrá aire de la misma manera.
Agrega los huevos de uno en uno y bate solo hasta integrar cada uno. Raspa las paredes del tazón para que la mezcla quede uniforme.
Incorpora la leche condensada y el saborizante de nuez. Bate aproximadamente 1 minuto, hasta obtener una mezcla lisa y brillante.
Tamiza sobre el tazón la harina, el polvo para hornear, la sal y la nuez moscada. Mezcla con una espátula mediante movimientos envolventes, deteniéndote cuando ya no se vean partes secas.
Reserva una parte de la nuez para la superficie y mezcla el resto en la masa. Si quieres que se distribuya mejor, revuélvela antes con una cucharadita de la harina medida.
Vierte la masa en el molde, nivela la superficie y reparte encima la nuez reservada. Hornea entre 45 y 55 minutos, hasta que esté dorado, el centro recupere ligeramente al tocarlo y un palillo salga con migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja reposar el panqué 15 minutos dentro del molde. Pásalo a una rejilla y espera a que se enfríe por completo antes de cortarlo para que la miga termine de asentarse.