Precalienta el horno a 200 °C y forra una bandeja con papel de hornear. Mezcla el polvilho dulce, el polvilho agrio y la sal en un recipiente amplio.
Calienta la leche, el agua y el aceite hasta que hiervan suavemente. Vierte el líquido caliente sobre el polvilho y remueve con una cuchara hasta que no queden zonas secas. Deja reposar 10 minutos, hasta que la mezcla esté tibia.
Añade los huevos de uno en uno, mezclando hasta integrar antes de agregar el siguiente. Incorpora el queso meia cura y el parmesano; la masa debe quedar húmeda, pegajosa y suficientemente firme para formar porciones con las manos untadas de aceite.
Unta ligeramente tus manos con aceite y forma bolas de unos 35 g. Colócalas en la bandeja dejando espacio entre ellas porque crecerán durante el horneado.
Hornea de 20 a 25 minutos, hasta que los panecillos estén inflados y ligeramente dorados en los bordes. Evita abrir el horno durante los primeros 15 minutos para que no pierdan volumen.
Deja reposar los panecillos 5 minutos y sírvelos calientes, cuando el centro conserve su textura elástica.