Precalienta el horno a 175 °C y engrasa ligeramente una fuente de aproximadamente 20 x 20 cm. Esto evita que las primeras rodajas se peguen y facilita servir el pastel.
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas y uniformes, de 2 a 3 mm. No las cortes gruesas, porque el centro puede quedar duro mientras el queso ya se dora.
Bate el huevo con la nata, la sal, la pimienta y la nuez moscada hasta obtener una mezcla homogénea. Prueba la cantidad de sal con moderación, ya que el jamón y el queso también sazonan.
Coloca una capa de patata en la fuente, reparte parte del jamón y del queso y vierte un poco de la mezcla de nata. Repite el orden hasta terminar con una capa de patata, procurando que la crema se distribuya entre las capas.
Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea a 175 °C durante 45 minutos. Retira el aluminio, reparte el queso rallado y continúa la cocción entre 15 y 20 minutos, hasta que una brocheta atraviese el centro con facilidad y la superficie esté dorada.
Deja reposar el pastel 10 minutos fuera del horno antes de cortarlo. Ese tiempo permite que la crema se asiente y que las porciones mantengan mejor su forma.