Pela los plátanos y córtalos a lo largo en láminas de aproximadamente 5 mm. Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio y dóralas por tandas durante 2 a 3 minutos por cada lado, hasta que estén flexibles, doradas en los bordes y tiernas en el centro. Escúrrelas sobre papel absorbente sin amontonarlas.
Retira el exceso de aceite de la sartén y deja aproximadamente 1 cucharada. Sofríe la cebolla y el pimentón durante 4 minutos, hasta que estén blandos y la cebolla haya perdido su olor crudo. Añade el ajo y cocina 30 segundos, solo hasta que desprenda su fragancia.
Incorpora la carne molida y cocínala, desmenuzándola, durante 7 a 8 minutos, hasta que no queden partes rosadas. Agrega la salsa de tomate, las aceitunas, el orégano, el comino, la sal y la pimienta. Cocina destapado de 8 a 10 minutos, hasta que la mezcla espese y no deje líquido suelto en el fondo.
Bate los huevos con la leche hasta integrarlos. Esta mezcla ayudará a que las capas queden unidas, así que bátela justo antes de montar para que no se separe.
Precalienta el horno a 180 °C y engrasa una fuente de 23 x 33 cm. Forma una capa con la mitad de las láminas de plátano, vierte encima la mitad de la mezcla de huevo, añade toda la carne y espolvorea 60 g de mozzarella. Cubre con el resto del plátano, vierte la mezcla de huevo restante y termina con los 120 g de mozzarella.
Hornea durante 25 a 30 minutos, hasta que el centro esté firme al mover ligeramente la fuente y el queso se vea fundido con los bordes dorados. Retira del horno y deja reposar 10 minutos antes de cortar en porciones.