Seca muy bien la piel con papel de cocina y haz cortes profundos en la parte carnosa, sin atravesar hasta la piel. Coloca la pieza con la piel hacia arriba en una bandeja profunda.
Mezcla el ajo, el orégano, el comino, el vinagre, el jugo de naranja agria, el aceite, la sal y la pimienta hasta formar una pasta húmeda y aromática.
Frota el adobo por la parte carnosa e introdúcelo en los cortes, evitando cubrir la piel. Seca nuevamente la piel si se humedece, cubre la bandeja y refrigera entre 8 y 24 horas.
Retira el cerdo del refrigerador 45 minutos antes de hornearlo. Precalienta el horno a 150 °C y vierte el agua en el fondo de la bandeja, sin mojar la piel.
Cubre la bandeja con papel de aluminio, sin que toque la piel, y hornea durante 4 horas y 45 minutos. La carne debe comenzar a sentirse tierna al pincharla, pero todavía conservar su forma.
Retira el papel de aluminio, sube el horno a 220 °C y hornea entre 30 y 45 minutos, hasta que la piel esté dorada, inflada y crujiente. Si la carne aún está firme, vuelve a cubrirla y continúa la cocción antes de dorarla.
Deja reposar el pernil 30 minutos, cubierto de manera floja, para que los jugos se redistribuyan. Corta la carne en tajadas gruesas o desméchala y sirve caliente.