Seca el pollo, sazónalo con la mitad de la sal y dóralo en una olla amplia con 30 ml de aceite a fuego medio-alto, en tandas si es necesario. Cocina 3 a 4 minutos por lado, hasta que tome color, y retíralo a un plato; no debe quedar completamente cocido todavía.
Baja el fuego a medio y añade el aceite restante. Cocina la cebolla durante 7 a 8 minutos, removiendo, hasta que esté blanda y haya perdido el olor crudo. Agrega el ajo y cocina 1 minuto más, solo hasta que se vuelva fragante y sin dejar que se dore.
Incorpora el ají colorado, el ají amarillo, el comino, el orégano y la pimienta. Remueve durante 3 minutos; la pasta debe verse integrada y ligeramente brillante, pero no oscura ni pegada al fondo.
Vierte 450 ml del caldo caliente y raspa el fondo de la olla para despegar los sabores. Cocina 8 minutos a fuego medio-bajo, hasta que la salsa espese un poco y cubra la cuchara.
Devuelve el pollo a la olla junto con sus jugos. Añade el resto del caldo, tapa y cocina a fuego bajo durante 25 minutos, con un hervor suave, hasta que la carne esté casi tierna.
Incorpora las papas, las arvejas y el resto de la sal. Cocina destapado de 15 a 18 minutos, hasta que la papa se atraviese fácilmente y la salsa quede espesa, sin que los trozos se deshagan.
Apaga el fuego y deja reposar el guiso 5 minutos. Prueba la sal, espolvorea el perejil y sirve caliente con arroz blanco si lo deseas.