Lava y seca todas las frutas. Pela la piña, los kiwis, los mangos y los bananos. Parte el melón, retira las semillas y, si lo deseas, saca parte de la pulpa en bolas para usarla en la decoración.
Corta la piña y el mango en cubos de 2 a 3 cm, los kiwis en rodajas gruesas y las fresas en mitades si son grandes. Mantén cada fruta separada y seca para que los trozos no se resbalen al ensartarlos.
Ensarta la fruta alternando colores y deja el mango y el kiwi hacia el centro. Coloca una pieza firme de piña o una fresa en cada extremo y no aprietes demasiado los trozos para evitar que se rompan.
Mezcla el jugo de limón con el azúcar hasta que los cristales se disuelvan. La mezcla debe quedar líquida y ligeramente dulce, no convertirse en un jarabe espeso.
Acomoda las brochetas en una bandeja, coloca en el centro la mitad vacía del melón con la fruta sobrante y decora con hierbabuena. Baña ligeramente los pinchos con la mezcla de limón y sírvelos de inmediato o refrigéralos hasta 30 minutos.