Engrasa 10 moldes individuales de 8 cm de diámetro aproximadamente y espolvoréalos con azúcar. Colócalos dentro de una bandeja profunda y precalienta el horno a 170 °C.
Mezcla el coco rallado con la leche de coco y déjalo reposar 10 minutos, hasta que se vea húmedo y haya absorbido parte del líquido.
Combina las yemas, el azúcar y la sal con una espátula o batidor manual, sin batir enérgicamente. Añade la mantequilla tibia y luego incorpora el coco hidratado hasta obtener una mezcla uniforme.
Reparte la mezcla entre los moldes sin llenarlos por completo. Si aparece espuma en la superficie, retírala con una cuchara para que el acabado quede más liso.
Vierte agua caliente en la bandeja hasta alcanzar la mitad de la altura de los moldes. Hornea durante 35 a 45 minutos, hasta que los bordes estén firmes, la superficie brillante y el centro tiemble ligeramente.
Retira los moldes del agua caliente y déjalos enfriar a temperatura ambiente. Refrigera durante al menos 4 horas antes de desmoldar y servir.