Pon el agua y la mitad de la sal en una olla grande. Añade los trozos de guineo y cocina a fuego medio durante 18 a 22 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia.
Mientras se cuece el guineo, calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Cocina la cebolla durante 4 minutos, hasta que pierda el olor crudo. Añade el ajo, el achiote y el comino, y remueve durante 1 minuto sin dejar que el ajo se dore.
Retira aproximadamente la mitad del guineo cocido con una espumadera y aplástalo con un tenedor o prensapapas. Deja los trozos restantes dentro de la olla y conserva el agua de cocción.
Incorpora el guineo aplastado y el sofrito a la olla. Remueve hasta que parte de la pulpa se disuelva en el caldo y la sopa tome una consistencia espesa, pero todavía fluida.
Baja el fuego y agrega la leche poco a poco, removiendo para integrarla. Cocina de 3 a 4 minutos sin hervir con fuerza; la sopa debe quedar caliente y cremosa.
Apaga el fuego y añade el queso fresco y el cilantro. Prueba y ajusta la sal. Si la sopa está demasiado espesa, incorpora agua caliente de a poco hasta alcanzar la consistencia deseada.
Sirve inmediatamente con cilantro fresco por encima y algunos trozos de queso visibles en cada porción.