Pica los tomates, el pimentón y la cebolla; corta el ajo finamente. Si los tomates tienen demasiadas semillas y mucho líquido, retira una parte para facilitar la reducción.
Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio. Añade la cebolla y el pimentón y cocina de 6 a 8 minutos, hasta que la cebolla esté translúcida y el pimentón se haya ablandado. Incorpora el ajo y cocina 30 segundos, solo hasta que desprenda su aroma.
Agrega los tomates picados, el orégano, el comino si lo usas y la sal. Cocina durante 8 minutos, removiendo, hasta que el tomate se deshaga y no queden trozos firmes.
Retira la sartén del fuego y deja reposar la mezcla unos minutos para que baje el hervor. Licúa el sofrito con el tomate frito hasta obtener una salsa homogénea, trabajando en tandas si es necesario.
Vierte la salsa en una olla y cocínala destapada a fuego medio-bajo durante 12 a 15 minutos, removiendo con frecuencia. Está lista cuando espesa, cubre la cuchara y deja ver el fondo de la olla por un instante.
Prueba la salsa y ajusta la sal. Si la acidez sigue siendo marcada, añade el azúcar opcional y cocina 2 minutos más. Deja reposar 5 minutos antes de usarla en la lasaña para que se asiente la textura.