Coloca el arroz, el agua y 1/4 de cucharadita de sal en una olla. Lleva a hervor, tapa y cocina a fuego bajo durante 15 minutos, hasta que el agua se absorba; apaga y deja reposar 5 minutos antes de soltar los granos con un tenedor.
Mezcla el tomate, la cebolla, el perejil, el vinagre, 1/4 de cucharadita de comino y una pizca de sal. Reserva para que la cebolla pierda parte de su sabor crudo y la salsa se vuelva más jugosa.
Calienta 30 ml de aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto y cocina las papas en tandas durante 12 a 15 minutos, volteándolas, hasta que estén tiernas en el centro y doradas en los bordes. Escúrrelas y sazónalas con una pizca de sal.
Sazona los filetes con el comino restante, el pimentón y 1/4 de cucharadita de sal. Colócalos entre dos hojas de papel para hornear y aplánalos hasta obtener un grosor uniforme de aproximadamente 5 mm, sin romperlos.
Añade 10 ml de aceite a la sartén y cocina cada filete durante 2 a 3 minutos por lado, según su grosor, hasta que pierda el color crudo y tenga bordes dorados. Evita presionarlo con la espátula para conservar sus jugos.
Calienta el aceite restante y fríe los huevos de uno en uno hasta que la clara esté cuajada y los bordes comiencen a dorarse; deja la yema cremosa o cocínala más si lo prefieres.
Sirve una porción de arroz y distribuye las papas alrededor. Coloca encima la carne, añade el huevo frito y termina con la salsa de tomate y cebolla para que cada bocado tenga contraste de temperatura y textura.