Seca la sobrebarriga con papel de cocina y sazónala con 6 g de sal y la pimienta. Calienta 30 ml de aceite en una olla grande a fuego medio-alto y dora la carne por todos sus lados durante unos 8 minutos en total, hasta que la superficie tome color sin quemarse.
Añade la cebolla blanca, los 4 dientes de ajo machacados y la hoja de laurel. Vierte el agua o el caldo hasta cubrir parcialmente la carne. Cuando el líquido empiece a hervir, baja el fuego y tapa la olla dejando una pequeña abertura.
Cocina la sobrebarriga a fuego bajo durante 2 horas y 30 minutos, volteándola una vez. El líquido debe moverse apenas, sin hervor agresivo. Comprueba la textura con un tenedor: debe estar tierna, pero conservar su forma. Retírala a una tabla, cúbrela sin apretar y déjala reposar 10 minutos. Reserva 120 ml del caldo y desecha los sólidos.
Calienta los otros 30 ml de aceite en una sartén amplia a fuego medio. Sofríe la cebolla larga durante 3 minutos, hasta que pierda el olor crudo y se vea flexible. Agrega el ajo picado y el comino, y cocina 1 minuto más, sin dejar que el ajo se dore demasiado.
Incorpora el tomate y los 4 g restantes de sal. Cocina de 12 a 15 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que el tomate se deshaga y la mezcla pierda parte de su líquido. Añade el caldo reservado y deja reducir 5 minutos, hasta obtener una salsa espesa pero fluida.
Corta la sobrebarriga contra las fibras en tajadas de aproximadamente 1 cm. Acomódalas sobre la salsa, báñalas con ella y calienta todo a fuego bajo durante 3 minutos, sin dejar que hierva. Termina con el cilantro fresco y sirve de inmediato.