Pon la carne y el caldo en una olla grande con la hoja de laurel. Lleva a hervor suave, retira la espuma de la superficie y cocina parcialmente tapado durante 40 minutos, hasta que la carne empiece a estar tierna. Mientras tanto, tuesta el maní crudo en una sartén seca a fuego medio durante 4 a 5 minutos, moviéndolo para que no se queme; déjalo enfriar.
Licúa el maní con 350 ml del caldo caliente hasta obtener una pasta líquida y uniforme. Si la mezcla queda muy espesa, añade un poco más de caldo. Cuélala solo si conserva trozos grandes.
Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Cocina la cebolla durante 5 minutos, hasta que pierda el olor crudo y se vea translúcida. Añade el ajo, el comino y el pimentón; remueve durante 45 segundos, justo hasta que el ajo esté fragante sin tomar color oscuro.
Incorpora el sofrito y la mezcla de maní a la olla con la carne. Remueve desde el fondo y cocina a fuego medio-bajo durante 10 minutos, sin hervor agresivo. La superficie debe burbujear suavemente y el caldo empezar a cubrir la cuchara.
Agrega la zanahoria, las arvejas y la papa. Sazona con la sal y la pimienta, y cocina durante 15 minutos o hasta que la papa esté casi tierna al pincharla, pero no se deshaga.
Añade los fideos y cocina el tiempo indicado en el paquete, normalmente entre 5 y 8 minutos. Devuelve la carne a la olla si la retiraste para cortarla o desmenuzarla, prueba la sal y apaga cuando los fideos estén tiernos. Deja reposar 5 minutos, sirve con perejil y ajusta la consistencia con caldo caliente si hace falta.