Si las castañas no están listas, hazles un corte en la cáscara, ásalas o cocínalas hasta que estén tiernas y pélalas mientras aún estén tibias. Pesa 300 g ya limpias.
Pon las castañas, la leche, el azúcar mascabado y la vainilla en una cacerola. Calienta a fuego medio-bajo durante 10 minutos, removiendo con frecuencia, hasta que la leche tome sabor y las castañas estén muy blandas. Evita que la leche hierva con fuerza.
Tritura la mezcla caliente hasta obtener una crema uniforme. Déjala reposar entre 5 y 10 minutos, hasta que esté caliente pero no humeante.
Añade el queso crema y tritura o bate hasta integrarlo. Incorpora los huevos de uno en uno, mezclando solo hasta que no se vean vetas. No batas en exceso para evitar incorporar demasiado aire.
Precalienta el horno a 170 °C, con calor arriba y abajo. Forra la base de un molde desmontable de 24 cm con papel de horno y engrasa las paredes con la mantequilla.
Vierte la mezcla en el molde y hornea a media altura durante 40 a 50 minutos. Estará lista cuando los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente al mover el molde.
Deja enfriar la tarta dentro del molde a temperatura ambiente. Después refrigérala durante al menos 4 horas antes de desmoldar y cortar.
Desmolda la tarta fría y termina, si quieres, con azúcar glas y ralladura fina de limón. Sirve las porciones directamente frías.