Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 22 cm, forra la base con papel para hornear y reserva.
Bate los 180 g de mantequilla blanda con el azúcar moreno durante 3 o 4 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y cremosa. Si la mantequilla está derretida, la masa perderá aire y el bizcocho quedará más compacto.
Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo solo hasta integrarlos antes de añadir el siguiente. Agrega la vainilla; si la mezcla parece ligeramente cortada, se corregirá al incorporar la harina.
Tamiza la harina, el cacao, el polvo de hornear y la sal. Añádelos en dos o tres tandas y mezcla con una espátula hasta que no queden vetas de harina. Detente en ese punto para conservar una miga tierna.
Vierte la masa en el molde y alisa la superficie. Hornea entre 30 y 35 minutos, hasta que el centro rebote suavemente al tocarlo y un palillo salga con algunas migas húmedas. No abras el horno durante los primeros 25 minutos.
Deja reposar el bizcocho 10 minutos dentro del molde, desmóldalo sobre una rejilla y espera a que se enfríe por completo antes de preparar y aplicar la cobertura.
Bate los 100 g de mantequilla blanda durante 2 minutos. Añade el azúcar glass, el cacao y la sal tamizados, y mezcla a velocidad baja para no levantar polvo. Incorpora la leche poco a poco y bate 1 o 2 minutos más, hasta obtener una crema lisa y untable.
Extiende el frosting sobre el bizcocho frío con una espátula. Deja reposar la tarta 30 minutos para que la cobertura se asiente antes de cortarla y servirla.