Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa un molde desmontable de 22 cm y cubre la base con papel para hornear.
Mezcla la maicena, los 100 g de azúcar, el polvo de hornear y la sal. Añade la mantequilla blanda, las yemas y la vainilla, y une con las manos hasta obtener una masa compacta. Trabájala solo hasta que no queden partes secas; si no se une, agrega una cucharadita de leche fría.
Presiona la masa en la base y sube ligeramente por las paredes del molde, procurando que el grosor sea parejo. Pincha el fondo con un tenedor para limitar las burbujas durante el horneado.
Hornea durante 12 minutos, hasta que los bordes apenas empiecen a dorarse y el centro se vea seco pero todavía pálido. Retira el molde sin apagar el horno.
Bate las claras hasta que estén espumosas. Incorpora poco a poco los 70 g de azúcar y continúa batiendo hasta obtener un merengue blanco, brillante y con picos firmes. Añade el coco con una espátula, mediante movimientos envolventes.
Extiende el dulce de leche sobre la base precocida, sin presionar demasiado. Distribuye encima el merengue de coco y forma una capa uniforme o pequeños copos.
Hornea de 15 a 18 minutos, hasta que la cubierta esté dorada y firme en la superficie y la base tenga un color dorado claro. Vigila los últimos minutos porque el coco puede oscurecerse rápidamente.
Deja enfriar la tarta dentro del molde durante 30 minutos y luego pásala a una rejilla hasta que esté completamente fría. Desmolda, corta con un cuchillo fino y sirve.