Precalienta el horno a 180 °C. Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta obtener una textura de arena húmeda. Presiona la mezcla en el fondo y las paredes de un molde redondo de 22 cm, procurando que quede de grosor uniforme.
Hornea la base durante 10 minutos, hasta que los bordes estén apenas dorados y la superficie se vea compacta. Retírala y déjala reposar 5 minutos sin desmoldar.
Mezcla la leche condensada, el jugo de limón y las yemas hasta obtener una crema lisa. Hazlo solo hasta integrar, porque batir demasiado incorpora aire y puede dejar pequeñas burbujas en el relleno.
Vierte la crema sobre la base tibia y hornea a 180 °C durante 15 a 18 minutos. El borde debe estar cuajado y el centro debe temblar ligeramente al mover el molde, sin verse líquido.
Mientras se hornea la tarta, bate las claras hasta que formen espuma. Añade el azúcar poco a poco y continúa batiendo hasta obtener un merengue brillante que forme picos firmes y no se sienta granulado.
Retira la tarta del horno y extiende el merengue sobre toda la superficie, llevándolo hasta los bordes. Vuelve a hornear entre 8 y 10 minutos, hasta que el merengue esté dorado de manera uniforme.
Deja enfriar la tarta en el molde hasta que pierda el calor. Refrigérala durante al menos 2 horas antes de desmoldar y cortar, porque el relleno termina de afirmarse durante ese tiempo.