Tritura las galletas hasta obtener un polvo uniforme. Mézclalas con la mantequilla derretida hasta que parezcan arena húmeda, presiona la mezcla en la base de un molde desmontable de 24 cm y refrigérala mientras preparas el relleno.
Bate a velocidad baja el queso crema, el requesón y el azúcar hasta obtener una crema lisa, sin grumos visibles. Añade la nata y la vainilla y mezcla solo hasta integrarlas.
Agrega los huevos de uno en uno, esperando a que cada uno se integre antes de añadir el siguiente. Incorpora la maicena y mezcla lo justo; evita batir de más para no llenar el relleno de aire.
Vierte el relleno sobre la base fría y alisa la superficie. Da un par de golpecitos suaves al molde sobre la encimera para liberar burbujas grandes, sin compactar la mezcla.
Hornea en el horno precalentado a 170 °C durante 50 a 55 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y el centro tiemble ligeramente. Apaga el horno y deja la tarta dentro, con la puerta cerrada, durante 1 hora.
Saca el molde y deja enfriar la tarta por completo sobre una rejilla. Refrigérala tapada durante al menos 4 horas antes de desmoldar y servir.