Cocina la batata al vapor durante 20 a 25 minutos o ásala a 200 °C hasta que esté muy tierna al pincharla. Si la hierves, escúrrela muy bien para que el puré no quede aguado.
Tritura la batata mientras aún está tibia hasta obtener un puré liso. Déjalo reposar unos minutos para que libere vapor; debe quedar espeso y sin exceso de líquido.
Bate los huevos con el azúcar durante 2 a 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y cremosa. No es necesario montarla como un bizcocho.
Añade el puré de batata, la leche, la canela, la nuez moscada y el clavo. Mezcla hasta que no queden vetas de huevo y la preparación tenga una consistencia espesa y uniforme.
Calienta el horno a 175 °C. Engrasa un molde redondo de 22 cm y, si lo deseas, coloca papel de hornear en la base para desmoldar con mayor facilidad.
Vierte la mezcla en el molde y hornea durante 55 a 65 minutos, hasta que la superficie esté firme, los bordes apenas dorados y el centro tiemble ligeramente. Un palillo debe salir con migas húmedas, no con mezcla líquida.
Deja reposar la torta en el molde durante 30 minutos y luego enfríala por completo sobre una rejilla. Para obtener cortes más limpios, refrigérala durante al menos 2 horas antes de desmoldarla.
Espolvorea el azúcar pulverizada sobre la torta fría y decora con los gajos de ciruela justo antes de servir.