Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 22 cm y espolvoréalo con harina, retirando el exceso.
Reserva aproximadamente 150 g del maíz. Pon los 350 g restantes en la licuadora con la leche y procesa en pulsos hasta obtener una mezcla espesa con algunos trozos pequeños, sin convertirla en un líquido completamente liso.
Bate la mantequilla derretida con el azúcar durante un minuto. Agrega los huevos uno a uno y mezcla hasta integrar después de cada adición.
Incorpora el maíz triturado y luego la harina de maíz, el polvo de hornear y la sal. Mezcla con una espátula solo hasta que no queden partes secas.
Agrega el maíz reservado y el queso campesino rallado. Remueve suavemente para repartirlos de manera uniforme; la masa debe quedar espesa, húmeda y fácil de extender.
Vierte la mezcla en el molde y nivela la superficie. Hornea durante 45 a 50 minutos, hasta que la parte superior esté dorada, los bordes se vean firmes y un palillo insertado en el centro salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja reposar la torta en el molde durante 15 minutos. Desmóldala con cuidado y espera otros 5 minutos antes de cortarla para que la miga termine de asentarse.