Tritura los plátanos con el azúcar en un procesador, licuadora o con un tenedor hasta obtener un puré con algunos trozos pequeños. No lo conviertas en una crema completamente líquida.
Añade la mantequilla derretida tibia, la leche y los huevos. Mezcla hasta integrar, sin batir de más.
Incorpora la harina tamizada, el polvo de hornear y la sal. Mezcla solo hasta que no queden zonas secas; la masa debe ser espesa y caer lentamente de la cuchara.
Integra el queso costeño y la mitad de la mozzarella con una espátula, reservando el resto de la mozzarella para la superficie.
Engrasa una sartén antiadherente de 24 cm y caliéntala a fuego bajo. Vierte la mezcla, nivela la superficie, reparte la mozzarella reservada y tapa. Cocina de 15 a 18 minutos, hasta que los bordes estén firmes, la base dorada y el centro ya no se vea líquido.
Desliza la torta sobre un plato, coloca otro plato encima y voltéala con decisión. Devuélvela a la sartén y cocina de 7 a 10 minutos más a fuego bajo, hasta que al insertar un palillo en el centro salga con migas húmedas, no con masa líquida.
Pasa la torta a un plato y déjala reposar 10 minutos antes de cortarla. Sírvela tibia para que el queso conserve algo de elasticidad y la miga termine de asentarse.