Bate la mantequilla con el azúcar durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una mezcla pálida y cremosa. Añade el huevo y la yema, uno a uno, e incorpora la ralladura de limón y la vainilla.
Cierne la maicena, la harina y el polvo de hornear sobre la mezcla. Integra con espátula o con las manos apenas hasta formar una masa uniforme, sin amasar de más.
Envuelve la masa y refrigérala durante 15 minutos. Este reposo permite que la mantequilla se afirme y facilita estirar la masa sin que se pegue ni se deforme.
Precalienta el horno a 180 °C. Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga unos 5 mm de grosor y corta círculos de 5 o 6 cm. Colócalos en una bandeja con papel de horno, dejando un pequeño espacio entre ellos.
Hornea durante 8 a 10 minutos, hasta que los bordes estén firmes y apenas comiencen a tomar color. La superficie debe permanecer pálida; si se dora demasiado, las tapas quedarán secas.
Deja las tapas 5 minutos en la bandeja y luego pásalas a una rejilla hasta que estén completamente frías. Extiende dulce de leche sobre la mitad de las galletas, cubre con las restantes sin presionar y pasa los bordes por el coco rallado.