Bate la mantequilla blanda con el azúcar pulverizada durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una mezcla cremosa y más clara. Incorpora las yemas una por una, luego añade la vainilla y la ralladura de limón.
Tamiza la maicena, la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Agrégalos en dos o tres tandas a la mezcla de mantequilla y une con una espátula o con las manos, sin amasar de más. La masa debe quedar lisa y sin zonas secas.
Forma un disco, envuélvelo y refrigéralo durante 30 minutos. Después, estíralo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un grosor de unos 5 mm. Si la masa se agrieta mucho, espera unos minutos para que pierda el frío; si se pega, enfríala de nuevo.
Corta círculos de 5 cm de diámetro y colócalos en una bandeja con papel para hornear, dejando un pequeño espacio entre ellos. Reúne los recortes sin amasarlos demasiado y vuelve a estirarlos una sola vez.
Hornea en un horno precalentado a 170 °C durante 8 a 10 minutos, hasta que las tapas estén firmes al tacto y apenas empiecen a tomar color en la base. Deben permanecer pálidas por arriba. Déjalas reposar 5 minutos en la bandeja y luego pásalas a una rejilla para que se enfríen por completo.
Pon una porción generosa de dulce de leche sobre la base de una tapa y cubre con otra, presionando apenas para que el relleno llegue al borde sin quebrar la galleta. Pasa los bordes por el coco rallado y deja reposar los alfajores en un recipiente hermético antes de servir.