Precalienta el horno a 200 °C. Lava las berenjenas, sécalas y córtalas en rodajas de aproximadamente 1,5 cm. Colócalas en una bandeja en una sola capa.
Pincela o rocía las berenjenas con el aceite de oliva y sazónalas con la sal y la pimienta. Gira las rodajas para que queden ligeramente cubiertas, sin empaparlas.
Hornea durante 20 minutos, hasta que los bordes comiencen a dorarse y el centro se ablande al pincharlo con un cuchillo. Si aún ofrece resistencia, prolonga la cocción de 3 a 5 minutos.
Retira la bandeja y coloca una porción de puré de tomate sobre cada rodaja, sin cubrir completamente los bordes. Espolvorea el orégano por encima.
Distribuye la mozzarella sobre las rodajas procurando que no sobresalga demasiado, porque el queso que cae directamente sobre la bandeja se dora antes que la berenjena.
Devuelve la bandeja al horno durante 10 a 12 minutos, hasta que la mozzarella esté fundida y ligeramente dorada. Retira las berenjenas, déjalas reposar 3 minutos y sírvelas calientes.