Vacía seis huevos haciendo un orificio de aproximadamente 5 mm en un extremo y otro pequeño en el opuesto; reserva el contenido de cinco huevos para otra preparación y utiliza uno para la masa. Enjuaga las cáscaras varias veces, déjalas secar por completo y descarta las que estén rotas.
Mezcla la leche tibia con el jugo de limón y déjala reposar 5 minutos, hasta que se vea ligeramente cortada. No calientes la leche hasta hervir, porque puede separarse demasiado.
Bate la mantequilla con el azúcar durante 2 a 3 minutos, hasta obtener una crema pálida y uniforme. Incorpora el huevo reservado y la vainilla, y mezcla hasta que no queden vetas de mantequilla.
Agrega la harina tamizada, el polvo de hornear y la sal alternándolos con la leche acidificada, en dos o tres adiciones. Mezcla solo hasta que la masa quede lisa y espesa; batir de más puede producir un bizcocho denso.
Vierte unas gotas de aceite dentro de cada cáscara y gírala para cubrir el interior; elimina el exceso. Coloca las cáscaras en posición vertical dentro de un molde para muffins, sujetándolas con papel de aluminio arrugado si se mueven.
Precalienta el horno a 180 °C. Pasa la masa a una manga pastelera o a una bolsa resistente y llena cada cáscara hasta dos tercios de su capacidad, dejando libre el orificio. Hornea durante 15 a 18 minutos, hasta que un palillo insertado por el orificio salga limpio.
Deja enfriar los bizcochos por completo dentro de las cáscaras. Golpea suavemente la superficie y retira la cáscara poco a poco; sirve los bizcochos solos o decóralos con azúcar pulverizada o chocolate derretido.