Pon las guayabas cortadas en una olla con el agua. Cocina a fuego medio durante 15-20 minutos, hasta que estén muy blandas y se puedan aplastar fácilmente con una cuchara.
Licúa las guayabas cocidas con el líquido de la olla hasta obtener una mezcla uniforme. Pásala por un colador de malla fina y presiona con una cuchara para extraer la pulpa; desecha las semillas y las fibras gruesas.
Mide la pulpa obtenida y ponla en una olla de fondo grueso con el azúcar y el jugo de limón. Cocina a fuego medio-bajo, removiendo con frecuencia para evitar que se pegue, durante 35-50 minutos, hasta que la mezcla esté muy espesa y se despegue del fondo y las paredes.
Pasa una espátula por el fondo de la olla. Si el camino permanece visible varios segundos y la pasta cae lentamente, retira del fuego. Si tienes termómetro, la mezcla debe estar aproximadamente entre 104 y 106 °C.
Forra un molde cuadrado de 20 x 20 cm con papel para hornear y vierte la pasta caliente. Alisa la superficie con una espátula ligeramente humedecida, sin compactarla en exceso.
Deja reposar el bocadillo a temperatura ambiente durante 8 horas o hasta el día siguiente, hasta que esté firme. Desmóldalo, retira el papel y córtalo en 16 porciones con un cuchillo ligeramente engrasado.