Pon los trozos de plátano en una olla, cúbrelos con agua y añade media cucharadita de sal. Hiérvelos durante 15 a 20 minutos, hasta que el tenedor los atraviese sin resistencia. Escúrrelos muy bien y májalos mientras aún están calientes hasta obtener una pasta sin trozos grandes.
Incorpora la fécula de maíz y la media cucharadita de sal restante. Mezcla hasta que la masa quede uniforme y manejable, sin añadir fécula de más. Déjala reposar 10 minutos, hasta que esté tibia y puedas moldearla sin quemarte.
Combina en un recipiente el huevo picado, el jamón y las pasas. Procura que los trozos sean pequeños y de tamaño parecido para que el relleno se distribuya sin romper la masa.
Toma una porción de masa de unas dos cucharadas y aplánala en la palma de la mano. Coloca en el centro una cucharada pequeña del relleno, cierra la masa por completo y rueda suavemente hasta formar una bolita sin grietas. Repite con el resto de la masa y el relleno.
Calienta el aceite en una olla o sartén profundo hasta alcanzar aproximadamente 170 °C. Fríe las bolitas en tandas pequeñas durante 3 a 4 minutos, girándolas con cuidado, hasta que estén doradas de manera uniforme.
Retira las bolitas con una espumadera y déjalas escurrir durante unos minutos sin amontonarlas. Sírvelas tibias, cuando la superficie todavía esté crujiente y el centro conserve su suavidad.