Seca los trozos de cabrito con papel de cocina. Mezcla en un recipiente la cerveza destinada a la marinada, la cebolla, el ajo, el jugo de limón, el comino, el orégano, el pimentón, la sal, la pimienta y el cilantro. Incorpora la carne, cúbrela y refrigérala entre 8 y 12 horas.
Saca el cabrito del refrigerador 25 minutos antes de cocinarlo y precalienta el horno a 160 °C. Retira el exceso de marinada de la superficie sin desecharla, unta la carne con el aceite y acomódala en una fuente profunda para horno.
Vierte los 80 ml de cerveza alrededor de la carne, añade la marinada reservada y cubre la fuente firmemente con papel de aluminio. Hornea durante 2 horas y 15 minutos, revisando después de la primera hora para comprobar que el fondo conserve líquido.
Retira con cuidado el papel y pincha la parte más gruesa con un tenedor. Si aún ofrece resistencia, vuelve a cubrir y hornea de 20 a 35 minutos más; el tiempo depende del tamaño de los trozos y de la cantidad de hueso.
Cuando la carne esté tierna, sube el horno a 210 °C, deja la fuente destapada y hornea de 15 a 25 minutos, hasta que la superficie se vea dorada. Retira el cabrito, cúbrelo sin apretar y déjalo reposar 15 minutos antes de servirlo con los jugos de la bandeja.