Pon la yuca en una olla, cúbrela con agua y añade una cucharadita de sal. Cocina a fuego medio durante 25 a 30 minutos, hasta que el tenedor la atraviese con facilidad. Escúrrela muy bien, retira la fibra central y déjala reposar hasta que deje de soltar vapor.
Calienta los 15 ml de aceite en una sartén y sofríe la cebolla durante 4 minutos, hasta que pierda su olor crudo. Añade el ajo y cocina 30 segundos, sin dejar que se dore. Incorpora el tomate, la carne, el comino, la pimienta y media cucharadita de sal; cocina de 10 a 12 minutos, desmenuzando la carne, hasta que no quede líquido visible. Extiende el relleno en un plato y deja que se enfríe.
Tritura la yuca todavía tibia hasta obtener un puré uniforme y sin trozos duros. Amasa con la mano hasta que se vea lisa y manejable; si está muy pegajosa, espera unos minutos más a que se enfríe antes de trabajarla.
Divide la masa en 10 o 12 porciones. Aplana cada una sobre la palma hasta formar un óvalo, coloca una cucharada de carne fría en el centro y cierra llevando los bordes hacia arriba. Presiona la unión y forma una pieza alargada, sin dejar grietas ni relleno expuesto.
Calienta el aceite de fritura a 175 o 180 °C. Fríe las carimañolas por tandas durante 4 o 5 minutos, girándolas con cuidado, hasta que estén doradas y firmes en toda la superficie. Evita llenar la olla para que la temperatura no baje demasiado.
Retira las carimañolas con una espumadera y déjalas escurrir sobre una rejilla o papel absorbente durante 2 minutos. Sírvelas calientes, cuando la corteza está crujiente y el relleno conserva su jugosidad.