Retira la grasa visible y corta la falda en láminas de unos 5 mm, siguiendo la fibra para que las piezas conserven su forma durante el reposo y la cocción.
Combina la sal, el ajo, la cebolla larga, el vinagre, el comino, la pimienta y el agua hasta obtener una mezcla húmeda y bien distribuida.
Unta cada lámina con el adobo, colócala en un recipiente tapado y refrigera durante al menos 8 horas, preferiblemente toda la noche.
Retira la carne del adobo y elimina el exceso con las manos limpias. Acomoda las láminas en una rejilla sobre una bandeja, sin que se superpongan, y déjalas en la nevera sin cubrir durante 4 horas para que la superficie se seque ligeramente.
Calienta una parrilla, plancha o sartén pesada a fuego alto. Cocina las láminas en tandas durante 2 a 3 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas y completamente cocidas en el centro.
Pasa la carne a un plato y déjala reposar 3 minutos. Córtala en tiras transversales y sírvela caliente con los acompañamientos elegidos.