Pon la panela pulverizada y el agua en una olla pequeña. Cocina a fuego medio durante 3 a 4 minutos, revolviendo, hasta que se disuelva y el líquido espese ligeramente. Retira del fuego y deja enfriar por completo, aproximadamente 10 minutos.
Mezcla el mango, la piña y las fresas en un recipiente. Agrega el jugo de limón y revuelve con suavidad. Escurre cualquier líquido acumulado y mantén la fruta refrigerada. Corta el banano justo antes de montar para que conserve mejor su color.
Raspa los cubos en una máquina para hielo raspado. Si utilizas un procesador, tritura el hielo en tandas cortas hasta obtener cristales finos y sueltos, parecidos a una nieve gruesa. Detente antes de que comience a derretirse.
Distribuye una parte de la fruta y del banano en el fondo de cuatro vasos altos. Añade hielo raspado hasta llenar aproximadamente la mitad de cada vaso y vierte encima parte del sirope de panela y de la pulpa de maracuyá.
Completa los vasos con más hielo raspado. Reparte encima la fruta restante, la leche condensada y el coco rallado. Sirve de inmediato, mientras el hielo conserva sus cristales sueltos.