Remoja los garbanzos entre 8 y 12 horas. Si el lacón o el tocino están salados, déjalos también en agua fría y cambia el agua una o dos veces. Escurre los garbanzos y enjuágalos antes de cocinar.
Coloca el lacón y el tocino en una olla amplia, cúbrelos con agua y lleva a ebullición. Retira la espuma de la superficie, baja el fuego y cocina suavemente durante 60 minutos, hasta que el caldo tenga sabor y las carnes empiecen a ablandarse.
Añade los garbanzos escurridos y la hoja de laurel a la olla. Mantén una cocción suave durante 75 a 90 minutos, agregando agua caliente si hace falta para que permanezcan cubiertos. Estarán listos cuando se aplasten con facilidad, pero sin deshacerse.
Incorpora las patatas en trozos grandes y continúa la cocción durante 20 minutos, hasta que un cuchillo entre con poca resistencia y los trozos todavía conserven su forma.
Escalda los grelos durante 2 minutos en agua hirviendo y escúrrelos. Ponlos en otra olla con los chorizos y agua limpia, y cocina durante 20 minutos, hasta que los tallos estén tiernos y los chorizos bien cocidos.
Escurre los grelos y reserva. Calienta el aceite en una sartén pequeña, añade el ajo y cocina a fuego medio hasta que esté fragante y apenas dorado. Retira la sartén del fuego, incorpora el pimentón y remueve de inmediato para evitar que se queme.
Sirve el caldo con los garbanzos, las patatas y las carnes. Acompaña con los chorizos troceados y los grelos aliñados. Prueba antes de añadir sal, porque las carnes curadas ya sazonan el conjunto.