Coloca en una olla grande el morcillo, la gallina, el tocino, el jamón y el hueso de caña. Cubre con el agua fría y lleva a fuego medio hasta que empiece a hervir.
Cuando aparezca espuma en la superficie, retírala con una espumadera hasta que el caldo quede limpio. Baja el fuego para mantener un hervor suave.
Introduce los garbanzos escurridos dentro de una malla o rejilla de cocción y añade la cebolla con los clavos. Cocina a fuego bajo durante 2 horas, revisando que los ingredientes permanezcan cubiertos de líquido.
Incorpora las zanahorias y las patatas cuando los garbanzos estén casi tiernos. Continúa la cocción entre 25 y 35 minutos, hasta que un cuchillo entre en las patatas con poca resistencia, pero sin que se deshagan.
Retira un poco de caldo y pásalo a una olla mediana. Cuece allí el chorizo y la morcilla durante 15 minutos a fuego bajo; así controlas mejor la grasa y evitas que se rompan en la olla principal.
Cuece el repollo y las judías verdes en agua aparte hasta que estén tiernos, entre 12 y 18 minutos. Escúrrelos y saltéalos brevemente con el ajo y la mitad del aceite, hasta que el ajo esté fragante sin llegar a dorarse.
Retira las carnes, los garbanzos y las verduras. Cuela el caldo y prueba la sazón; añade sal solo si realmente la necesita.
Lleva a ebullición la cantidad de caldo que vayas a servir, agrega los fideos y cuécelos hasta que estén tiernos, normalmente entre 3 y 5 minutos.
Sirve primero la sopa y después los garbanzos con las verduras. Corta las carnes, el chorizo, la morcilla y el tocino, colócalos en una fuente y termina con un poco de aceite de oliva si lo deseas.