Seca los cubos de pato y mézclalos con 1 g de sal, la clara de huevo y 10 g de fécula de maíz. Remueve hasta que queden cubiertos por una capa fina y deja reposar 10 minutos.
Disuelve los 20 g restantes de fécula en el caldo frío. Añade el vino amarillo, el puerro, el ajo, el resto de la sal y el glutamato monosódico si lo utilizas. Mezcla y reserva.
Calienta la manteca de pato en una sartén amplia o wok a fuego medio-alto hasta que esté completamente fundida y caliente, pero sin humear.
Agrega los cubos en una sola capa y sepáralos con una espátula para que no se peguen. Cocínalos durante 2 minutos, girándolos, hasta que la superficie cambie de color y comience a fijarse la capa de fécula. Retíralos a un plato.
Limpia con cuidado la sartén si quedan restos oscuros y calienta el aceite aromatizado a fuego medio-alto. Vuelve a incorporar el pato, saltea durante 1 minuto y vierte la mezcla de caldo. Remueve hasta que la salsa hierva, espese y cubra los cubos. Continúa la cocción hasta que el centro del pato esté completamente opaco y alcance 74 °C.
Retira del fuego y sirve de inmediato, con la salsa adherida al pato y el puerro distribuido por encima.