Pon el azúcar y el agua en una cacerola de fondo claro y cocina a fuego medio sin revolver. Cuando los bordes tomen un tono ámbar, gira la cacerola para emparejar el color y retírala cuando el caramelo esté dorado, sin llegar a marrón oscuro. Viértelo de inmediato en una flanera de 20 a 22 cm y gira el molde para cubrir el fondo.
Precalienta el horno a 160 °C. Licúa los huevos, la leche condensada, la leche entera, el queso crema y la vainilla solo hasta obtener una mezcla uniforme. Evita batir de más para no incorporar aire. Si se formó espuma, déjala reposar unos minutos y retírala con una cuchara.
Vierte la mezcla en la flanera sobre el caramelo ya firme. Si quieres una textura especialmente lisa, pásala por un colador antes de llenar el molde.
Cubre la flanera con papel aluminio sin que toque la crema y colócala dentro de una fuente profunda. Agrega agua caliente hasta llegar aproximadamente a la mitad de la altura del molde y hornea durante 70 a 85 minutos, hasta que el centro tiemble ligeramente pero no se vea líquido.
Retira la flanera del agua, quita el papel aluminio y deja enfriar el flan a temperatura ambiente. Luego cúbrelo y refrigéralo durante al menos 6 horas, preferiblemente toda la noche, para que termine de cuajar.
Pasa un cuchillo fino por el borde del flan. Si el caramelo está pegado, calienta la base del molde durante unos segundos con agua caliente. Coloca un plato con borde encima, voltea con decisión y sirve el flan bien frío con el caramelo alrededor.