Precalienta el horno a 160 °C. Vierte la cobertura de caramelo sin azúcar en el fondo de un molde redondo de 20 cm y gíralo para cubrir la base. Reserva el molde dentro de una fuente más grande.
Licúa los huevos, la leche condensada sin azúcar, la leche descremada, el queso crema y la vainilla durante 30 a 40 segundos, solo hasta obtener una mezcla uniforme. No batas de más para evitar incorporar demasiadas burbujas.
Deja reposar la mezcla cinco minutos y retira con una cuchara la espuma de la superficie si es necesario. Viértela lentamente sobre el caramelo y cubre el molde con papel de aluminio, sin presionarlo contra la crema.
Coloca la fuente en el horno y añade agua caliente hasta llegar aproximadamente a la mitad de la altura del molde. Hornea durante 50 a 60 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente al mover el molde.
Retira el molde del agua y déjalo enfriar a temperatura ambiente. Refrigera durante al menos 4 horas para que el flan termine de cuajar y adquiera una textura firme pero cremosa.
Pasa un cuchillo fino por el borde, coloca un plato sobre el molde y voltéalo con un movimiento decidido. Sirve frío, dejando que la cobertura sin azúcar se extienda sobre cada porción.