Coloca el azúcar, el huevo y la yema en un bol. Bate durante 2 minutos, hasta que la mezcla se vea uniforme y el azúcar comience a disolverse.
Añade la manteca blanda y la esencia de vainilla. Mezcla hasta integrar por completo; no debe quedar manteca visible ni líquida en el fondo del bol.
Agrega la harina leudante y la maicena en dos tandas. Une primero con un tenedor y luego con las manos, solo hasta obtener una masa lisa que no se desarme.
Envuelve la masa y refrigérala durante 20 minutos. Este reposo la vuelve más manejable y ayuda a que las galletas mantengan los bordes al hornearse.
Precalienta el horno a 180 °C. Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta alcanzar unos 5 mm de grosor y corta las galletas con un cortador redondo o con la boca de un vaso. Acomódalas en una bandeja engrasada o cubierta con papel para hornear.
Coloca algunos chips medianos y pequeños sobre cada galleta y presiónalos apenas para que queden sujetos, pero todavía sobresalgan. Reserva parte del chocolate pequeño para dibujar las patas.
Hornea durante 13 a 15 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y la superficie se vea seca. No esperes a que toda la galleta tome un color oscuro, porque se endurecería al enfriarse.
Retira la bandeja y deja reposar las galletas 5 minutos. Derrite el chocolate reservado en intervalos cortos, pásalo a una manga o bolsa pequeña y dibuja varias patas a cada lado de los chips. Deja enfriar por completo antes de servir.