Escurre los garbanzos remojados, enjuágalos y ponlos en la olla a presión con 1,5 litros de agua. Cocina durante 35 minutos desde que la olla alcance presión y deja que la presión baje de forma natural durante 15 minutos. El grano debe quedar tierno al presionarlo, pero conservar su forma. Reserva entre 250 y 500 ml del líquido y escurre el resto.
Calienta una olla amplia o caldero a fuego medio-alto con la mitad del aceite. Seca la pierna de cerdo y el chicharrón carnudo, incorpóralos y dóralos durante 6 a 8 minutos, moviéndolos para que tomen color por varios lados. Retira las carnes cuando tengan bordes tostados y reserva.
Añade el aceite restante a la misma olla. Cocina la cebolla y el pimentón durante 5 minutos, hasta que estén blandos y la cebolla haya perdido su olor crudo. Agrega el ajo y cocina 1 minuto más, solo hasta que se vuelva fragante sin llegar a quemarse.
Incorpora el tomate y cocina de 6 a 8 minutos, removiendo, hasta que se deshaga parcialmente y la mezcla se vea húmeda y concentrada. Añade el cubo de caldo desmenuzado y mezcla para que se integre con el sofrito.
Devuelve el cerdo y el chicharrón a la olla, agrega los garbanzos y vierte 250 ml del líquido reservado. Cocina destapado a fuego medio-bajo durante 20 a 25 minutos, hasta que la carne esté tierna y la salsa cubra los garbanzos. Añade más líquido reservado en pequeñas cantidades si el fondo se seca antes de que la carne esté lista.
Prueba el guiso, ajusta la sal y aplasta algunos garbanzos contra la pared de la olla para espesar la salsa. Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos; el líquido se asentará y se adherirá mejor a las legumbres.