Seca las piezas de perdiz y conejo, sazónalas con parte de la sal y dóralas por tandas en el aceite caliente hasta que tomen un color tostado en varias caras. Retíralas y reserva.
En el mismo aceite, fríe las rebanadas de pan, los dos ajos destinados al majado y los hígados durante unos minutos, sin dejar que el ajo se queme. Retira todo y reserva.
Añade la cebolla a la sartén y cocínala a fuego medio hasta que pierda el olor crudo y quede ligeramente dorada. Devuelve la carne, vierte el vino blanco y raspa el fondo para despegar los jugos tostados.
Incorpora el agua caliente, el romero, el tomillo y la sal restante. Tapa parcialmente y cocina a fuego bajo durante 75 a 90 minutos, hasta que la carne esté tierna y el líquido se haya reducido ligeramente.
Machaca el azafrán, la pimienta, los ajos fritos, el pan frito y los hígados hasta obtener una pasta. Diluye el majado con un cucharón del caldo caliente y viértelo en la sartén.
Agrega la canela y una torta desmigada. Cocina a fuego bajo entre 10 y 15 minutos, removiendo con suavidad, hasta que la salsa cubra ligeramente la cuchara y la torta esté tierna sin desaparecer por completo.
Prueba y ajusta la sal. Apaga el fuego, deja reposar el guiso durante 5 minutos y sírvelo caliente con la segunda torta cortada o desmigada.