Tritura el ajo, la cebolla larga, el aceite, el achiote, el comino, la mitad de la sal y la pimienta hasta obtener una pasta espesa.
Seca la carne con papel absorbente, haz cortes superficiales en la parte más gruesa y frota toda la pieza con el adobo. Cúbrela y refrigérala entre 8 y 12 horas; antes de hornear, déjala 30 minutos fuera del refrigerador.
Precalienta el horno a 160 °C. Coloca la carne en una bandeja profunda y añade alrededor la cerveza o el caldo, el agua caliente, el laurel y la sal restante, sin mojar la parte superior.
Cubre la bandeja con papel de aluminio y hornea durante 2 horas y 30 minutos, bañando la carne con los jugos una o dos veces. La pieza debe empezar a sentirse blanda al pincharla; si aún está firme, prolonga la cocción cubierta.
Retira el papel de aluminio, sube el horno a 220 °C y continúa la cocción durante 30 minutos, bañando la superficie una vez, hasta que quede dorada. Si el fondo se seca, agrega un poco más de agua caliente.
Retira el cerdo del horno y déjalo reposar 15 minutos antes de cortarlo en tajadas gruesas. Sirve con los jugos de la bandeja.