Precalienta el horno a 220 °C. Acomoda las láminas de berenjena en una bandeja, úntalas con 30 ml de aceite y espolvorea con parte de la sal. Hornéalas durante 18 a 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo, hasta que estén flexibles y ligeramente doradas en los bordes.
Calienta 10 ml de aceite en una olla a fuego medio. Sofríe la cebolla durante 5 minutos, hasta que pierda el olor crudo y se vea translúcida. Añade el ajo y cocina 30 segundos, solo hasta que esté fragante. Incorpora los tomates, el orégano, la mitad de la pimienta y parte de la sal; cocina de 20 a 25 minutos, hasta obtener una salsa espesa que cubra la cuchara.
Calienta el aceite restante en una sartén amplia a fuego medio-alto. Agrega los champiñones en una sola capa y cocínalos de 6 a 8 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que evaporen su líquido y presenten bordes dorados. Sazona con la sal y pimienta restantes.
Reduce el horno a 200 °C. Extiende una capa fina de salsa en una fuente de aproximadamente 20 x 20 cm. Coloca una capa de berenjena, añade parte de los champiñones, un poco de salsa y mozzarella. Repite las capas y termina con salsa y el queso restante.
Hornea durante 20 minutos, hasta que la salsa burbujee en los bordes y la mozzarella esté fundida y dorada. Retira la fuente y déjala reposar 10 minutos antes de cortar para que las capas se estabilicen.