Con una cuchara, retira la pulpa de los lulos y colócala en una jarra grande.
Añade el azúcar y remueve con una cuchara, presionando suavemente parte de la pulpa contra las paredes de la jarra para que libere jugo sin deshacerla por completo.
Vierte el agua fría poco a poco y mezcla hasta que el azúcar se disuelva y la pulpa quede distribuida en el líquido.
Agrega los 300 g de hielo, remueve y prueba. Ajusta el azúcar si la bebida resulta demasiado ácida o añade un poco de agua si está muy concentrada.
Reparte la lulada en seis vasos y sirve de inmediato, procurando que cada porción conserve pulpa visible y hielo.