Enjuaga el arroz y colócalo en una olla con el agua, la canela y los clavos de olor. Cocina a fuego medio durante 25 a 30 minutos, hasta que los granos estén muy blandos y comiencen a abrirse. Retira la canela y los clavos.
Deja reposar el arroz cocido con su líquido durante 15 minutos, hasta que baje el calor intenso. No lo licúes hirviendo para evitar salpicaduras y una textura irregular.
Pasa el arroz y su líquido a la licuadora, añade el agua fría, el azúcar y la sal, y procesa durante 1 a 2 minutos, hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. Si deseas un masato más fino, cuélalo; si prefieres más cuerpo, conserva toda la pulpa.
Vierte la mezcla en un recipiente de vidrio limpio y deja que se enfríe por completo. Cúbrelo sin sellarlo herméticamente y déjalo reposar entre 12 y 24 horas a temperatura ambiente, lejos del sol.
Cuando tenga el sabor ligeramente ácido que buscas, revuelve, tapa el recipiente y refrigera durante al menos 2 horas. Sirve el masato bien frío y vuelve a mezclar antes de llenar los vasos.