Precalienta el horno a 100 °C. Forra una bandeja grande con papel para hornear y dibuja dos círculos de aproximadamente 18 cm de diámetro en el reverso del papel.
Bate las claras a velocidad media hasta que formen espuma. Añade el azúcar poco a poco, en varias tandas, y continúa batiendo hasta obtener un merengue firme, brillante y con picos que mantengan su forma.
Incorpora la fécula de maíz, el jugo de limón y la vainilla con una espátula, usando movimientos envolventes para no perder el aire. El resultado debe quedar espeso y uniforme.
Reparte el merengue dentro de los círculos y extiéndelo formando dos discos de grosor parejo. Lleva la bandeja al horno y seca durante 90 minutos, sin abrir la puerta. Los discos estarán listos cuando se despeguen del papel y se sientan firmes por fuera.
Apaga el horno y deja los discos dentro durante 60 minutos con la puerta entreabierta. Después pásalos a una rejilla y espera a que se enfríen por completo antes de montar el postre.
Bate la crema fría con el azúcar pulverizada hasta que forme picos suaves y firmes. Coloca un disco de merengue en la fuente, cubre con la mitad de la crema y distribuye parte de las fresas, el mango y los arándanos. Añade el segundo disco, termina con la crema y decora con el resto de las frutas. Sirve de inmediato.