Cuece el arroz en abundante agua durante 15 a 18 minutos, hasta que esté tierno. Escúrrelo muy bien y déjalo enfriar hasta que esté tibio o a temperatura ambiente.
Disuelve la levadura fresca en el agua tibia. Debe quedar integrada y el agua no debe sentirse caliente al tacto.
Coloca la harina y la sal en un bol. Añade el agua con levadura, el arroz cocido y el aceite. Mezcla hasta que no queden partes secas; la masa será algo irregular al principio.
Amasa durante 8 a 10 minutos a mano o con amasadora, hasta que la masa esté lisa, flexible y ligeramente pegajosa. Si se agrieta, añade agua de 5 ml en 5 ml; evita incorporar harina en exceso.
Forma una bola, colócala en un bol ligeramente aceitado y cúbrela. Déjala reposar en un lugar templado durante 60 a 75 minutos, hasta que aumente claramente de volumen.
Desgasifica suavemente la masa, forma una barra alargada y colócala sobre una bandeja con papel de horno. Cúbrela y déjala reposar de 45 a 60 minutos, hasta que una presión ligera deje una marca que vuelva lentamente.
Precalienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo. Haz dos o tres cortes superficiales en la parte superior, coloca una fuente pequeña con agua caliente en la base del horno y hornea durante 10 minutos. Retira la fuente, baja la temperatura a 190 °C y continúa la cocción entre 25 y 30 minutos, hasta que la corteza esté dorada y la base suene hueca al golpearla.
Pasa el pan a una rejilla y déjalo enfriar por completo, al menos 60 minutos, antes de cortarlo para que la miga termine de asentarse.